La política no nació para alimentar egos, sino para servir a la sociedad
Un partido político no nace para satisfacer ambiciones personales ni para construir carreras individuales basadas en el oportunismo. Nace —o debería nacer— para mejorar la sociedad, para servir al bien común y para dar respuesta a los problemas reales de los ciudadanos.
Cuando la política se convierte en un escenario donde algunos buscan brillo personal, poder y protagonismo, deja de ser servicio y pasa a ser negocio. Y cuando eso ocurre, se traiciona no solo a un partido, sino a la democracia misma.
Hoy más que nunca, la sociedad necesita menos ideología rígida y más proyectos útiles. Menos consignas y más soluciones. Menos luchas internas y más trabajo serio, honesto y silencioso. El ciudadano ya no espera discursos grandilocuentes, espera resultados: empleo digno, seguridad, servicios públicos eficaces, oportunidades reales para los jóvenes y protección para los más vulnerables.
Un partido político no puede ser una pasarela de egos. No puede ser una suma de intereses personales ni un campo de batalla entre ambiciones. Debe ser una organización cohesionada, con sentido de equipo, donde el mérito se mida por el trabajo y la lealtad, no por la capacidad de intriga o de exposición mediática.
En el Partido Popular —como en cualquier gran formación— hay miles de personas que trabajan con honestidad, desde el anonimato, por mejorar su entorno. A ellos no se les ve en las fotos, pero sostienen el partido día a día. La política debe volver a girar alrededor de esa gente: la que cumple, la que construye, la que no traiciona.
Es tiempo de desterrar el “yo” y recuperar el “nosotros”.
Es tiempo de que desaparezcan las ideologías como trincheras y se impongan los proyectos como puentes.
Es tiempo de que la política deje de ser una lucha de poder y vuelva a ser una tarea de responsabilidad.
La ciudadanía está cansada de decepciones. Cansada de promesas huecas. Cansada de ver cómo algunos convierten la política en un trampolín personal.
Un partido no existe para alimentar egos.
Existe para mejorar la sociedad en la que vivimos.
Y quien no entienda eso, sobra en política.
Mi experiencia
Mis primeros pasos en política los di en la isla de Lanzarote, dentro de Alianza Popular. Desde ahí participé activamente en la creación del primer Partido Popular de Lanzarote, del que fui miembro fundador, vicepresidente y gerente de campaña.
Gracias al trabajo colectivo de aquel equipo, se consiguió hacer realidad el PP en la isla y llevar por primera vez a sus representantes a las instituciones oficiales. Fue una etapa intensa, ilusionante y construida desde el compromiso.
Mi salida del partido fue voluntaria, por motivos tanto personales como políticos, siempre desde el respeto a lo que se había construido y a las personas con las que compartí aquel proyecto.
Antonio Leal Aguilar
Miembro fundador, exvicepresidente y exgerente de campaña del primer Partido Popular de Lanzarote
