lunes, 2 de febrero de 2026

"Reflexión pública sobre la dimisión de Alejandro Ramírez, la ley y el verdadero sentido de la libertad"

"Reflexión pública sobre la dimisión de Alejandro Ramírez, la ley y el verdadero sentido de la libertad"

A quien corresponda:

Desde el máximo respeto personal y político, considero oportuno hacer una reflexión pública sobre la situación de Alejandro y el momento que atraviesa.

Alejandro es un joven con proyección, con toda una carrera por delante si actúa con inteligencia, coherencia y altura de miras. Precisamente por eso, creo que lo más aconsejable para él en este momento sería entregar su acta y permitir que un compañero de su partido, que sí comparte el proyecto político con el que se concurrió a las elecciones, pueda desarrollar el cargo sin perjudicar ni al partido ni a la institución.

En su mensaje público de dimisión, Alejandro se despidió con la frase “Viva la libertad, carajo”. Sin embargo, es importante decirlo con claridad: convertirse en tránsfuga no conduce a la libertad política, sino todo lo contrario. Supone quedar marcado de por vida, limitado legalmente, aislado políticamente y sometido a una presión constante que nada aporta ni a su futuro ni al interés general.

La legislación es clara. El artículo 73.3 de la Ley de Bases de Régimen Local establece que el concejal que abandona su grupo y pasa a ser no adscrito no puede tener derechos políticos ni económicos superiores a los que le habrían correspondido de permanecer en su grupo de origen. Es decir, la ley prohíbe expresamente que esa situación suponga una mejora política o económica.

Además, la jurisprudencia del Tribunal Supremo, especialmente la sentencia de 26 de octubre de 2020, señala que los concejales tránsfugas no pueden asumir cargos ejecutivos, delegaciones, tenencias de alcaldía ni recibir retribuciones que supongan una ventaja respecto a su situación anterior.

A esto se suma el Pacto Antitransfuguismo, reforzado en 2020, que persigue evitar que los gobiernos municipales se apoyen en concejales que han abandonado su grupo para formar o sostener mayorías, y que impide que estos vean mejorada su posición política o económica.

Convertirse en tránsfuga no es un camino útil ni digno para quien tiene futuro. Supone cargar con una etiqueta muy dura: la de alguien que rompe con el proyecto por el que fue elegido. Eso conlleva acusaciones constantes, aislamiento político y el cierre de puertas en el futuro, ya que ningún partido quiere en sus filas a alguien marcado por el transfuguismo.

Además, en la práctica, un concejal no adscrito no puede desarrollar áreas, ni asumir responsabilidades reales de gobierno, ni cobrar por ellas. En el grupo mixto, su capacidad de trabajo por el municipio queda muy limitada.

Por todo ello, lo verdaderamente digno, correcto e inteligente sería que Alejandro entregara su acta si no está de acuerdo con el desarrollo de sus áreas o con la línea de su partido. Eso le permitiría salir como un caballero, con respeto, con las puertas abiertas para el futuro y, sobre todo, sin quedar marcado de por vida como tránsfuga.

Alejandro es joven. Tiene tiempo, talento y camino por delante. Actuar correctamente hoy es la mejor inversión para su mañana en política.

Atentamente,

Antonio Leal Aguilar

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