martes, 3 de febrero de 2026

“Recapaciten: Teguise necesita gobierno, no crisis”

“Recapaciten: Teguise necesita gobierno, no crisis”

Desde este artículo el movimiento social quiere realizar un llamamiento a todos los miembros del grupo de gobierno para que dejen a un lado los pulsos internos, recuperen el diálogo y devuelvan la estabilidad al Ayuntamiento de Teguise.

Las declaraciones del concejal Alejandro Ramírez reflejan un momento de tensión y de desgaste, algo que puede ocurrir en cualquier gobierno. Pero precisamente por eso es ahora cuando más falta hace altura política, diálogo y responsabilidad.

Desde fuera —y desde dentro también— lo que muchos vecinos esperan no son más ruedas de prensa ni más reproches, sino soluciones. Teguise no puede permitirse vivir en una permanente crisis interna. La estabilidad de un municipio no es un lujo: es una obligación.

Si hay desacuerdos en la gestión, si existen diferencias sobre personal, prioridades o métodos, eso se resuelve donde se tiene que resolver: hablando, cediendo y buscando puntos de encuentro, no rompiendo puentes ni tensando más la cuerda.

Aquí nadie es dueño de la verdad absoluta. En política, como en la vida, hay momentos en los que cada uno tiene que ceder un poco para llegar a buen puerto. Y cuando nadie cede, lo único que se consigue es que la cuerda se rompa… y el que paga es el pueblo.

Por eso el llamamiento es claro y va dirigido a todos los miembros del grupo de gobierno, sin excepción:

👉 Recapaciten.

👉 Siéntense.

👉 Hablen con honestidad.

👉 Recuperen la estabilidad.

Los problemas internos no pueden estar por encima del interés general.

Las diferencias personales no pueden pesar más que el bienestar de Teguise.

Alejandro ha dicho que no quiere romper el pacto ni participar en una moción de censura. Bien. Entonces el siguiente paso lógico es coherente con eso: trabajar para recomponer la confianza y no para dinamitarla.

Teguise necesita un gobierno que discuta menos y gobierne más.

Y necesita, sobre todo, políticos que entiendan que la responsabilidad no es ganar un pulso interno, sino mantener firme el timón del municipio.

La cuerda ya está muy tensa.

No la estiren más.

lunes, 2 de febrero de 2026

"Reflexión pública sobre la dimisión de Alejandro Ramírez, la ley y el verdadero sentido de la libertad"

"Reflexión pública sobre la dimisión de Alejandro Ramírez, la ley y el verdadero sentido de la libertad"

A quien corresponda:

Desde el máximo respeto personal y político, considero oportuno hacer una reflexión pública sobre la situación de Alejandro y el momento que atraviesa.

Alejandro es un joven con proyección, con toda una carrera por delante si actúa con inteligencia, coherencia y altura de miras. Precisamente por eso, creo que lo más aconsejable para él en este momento sería entregar su acta y permitir que un compañero de su partido, que sí comparte el proyecto político con el que se concurrió a las elecciones, pueda desarrollar el cargo sin perjudicar ni al partido ni a la institución.

En su mensaje público de dimisión, Alejandro se despidió con la frase “Viva la libertad, carajo”. Sin embargo, es importante decirlo con claridad: convertirse en tránsfuga no conduce a la libertad política, sino todo lo contrario. Supone quedar marcado de por vida, limitado legalmente, aislado políticamente y sometido a una presión constante que nada aporta ni a su futuro ni al interés general.

La legislación es clara. El artículo 73.3 de la Ley de Bases de Régimen Local establece que el concejal que abandona su grupo y pasa a ser no adscrito no puede tener derechos políticos ni económicos superiores a los que le habrían correspondido de permanecer en su grupo de origen. Es decir, la ley prohíbe expresamente que esa situación suponga una mejora política o económica.

Además, la jurisprudencia del Tribunal Supremo, especialmente la sentencia de 26 de octubre de 2020, señala que los concejales tránsfugas no pueden asumir cargos ejecutivos, delegaciones, tenencias de alcaldía ni recibir retribuciones que supongan una ventaja respecto a su situación anterior.

A esto se suma el Pacto Antitransfuguismo, reforzado en 2020, que persigue evitar que los gobiernos municipales se apoyen en concejales que han abandonado su grupo para formar o sostener mayorías, y que impide que estos vean mejorada su posición política o económica.

Convertirse en tránsfuga no es un camino útil ni digno para quien tiene futuro. Supone cargar con una etiqueta muy dura: la de alguien que rompe con el proyecto por el que fue elegido. Eso conlleva acusaciones constantes, aislamiento político y el cierre de puertas en el futuro, ya que ningún partido quiere en sus filas a alguien marcado por el transfuguismo.

Además, en la práctica, un concejal no adscrito no puede desarrollar áreas, ni asumir responsabilidades reales de gobierno, ni cobrar por ellas. En el grupo mixto, su capacidad de trabajo por el municipio queda muy limitada.

Por todo ello, lo verdaderamente digno, correcto e inteligente sería que Alejandro entregara su acta si no está de acuerdo con el desarrollo de sus áreas o con la línea de su partido. Eso le permitiría salir como un caballero, con respeto, con las puertas abiertas para el futuro y, sobre todo, sin quedar marcado de por vida como tránsfuga.

Alejandro es joven. Tiene tiempo, talento y camino por delante. Actuar correctamente hoy es la mejor inversión para su mañana en política.

Atentamente,

Antonio Leal Aguilar

domingo, 1 de febrero de 2026

La otra cara de la verificación: cómo los verificadores manipulan y censuran información

La otra cara de la verificación: cómo los verificadores manipulan y censuran información

En los últimos años, el término “verificación de información” se ha vuelto omnipresente. Nacido con la promesa de combatir la desinformación, el fact-checking prometía un faro de claridad en un océano de noticias falsas. Sin embargo, la realidad que pocos se atreven a señalar es que muchas de estas empresas verificadoras no buscan la verdad de manera imparcial, sino que actúan como un mecanismo de censura encubierta, protegiendo intereses de poder y manipulando la narrativa pública.

Quiénes controlan la verificación

Las principales empresas verificadoras no surgieron de la nada ni de un impulso altruista. Muchas fueron fundadas por periodistas con vínculos previos a medios corporativos, fundaciones y ONG con agendas políticas. Sus patrocinadores recurrentes incluyen gobiernos, instituciones académicas selectas y grandes fundaciones, que no son neutras y tienen intereses específicos que proteger.

Este financiamiento condiciona qué noticias se priorizan, qué voces se silencian y qué temas se presentan como peligrosos o falsos. La verificación, en estos casos, deja de ser un servicio público y se convierte en un instrumento de control social.

Mecanismos de manipulación y censura

El poder de estas empresas radica en la forma en que seleccionan qué se verifica y cómo se califica. Algunas prácticas recurrentes incluyen:

1.Selección sesgada de noticias: las historias críticas hacia gobiernos, corporaciones o movimientos incómodos para los financistas suelen ser las primeras en ser desacreditadas.

2.Red de protección mutua: varias empresas de verificación suelen respaldarse entre sí, validando conclusiones de manera superficial y creando la ilusión de consenso.

3.Falta de transparencia metodológica: muchas veces los criterios de verificación no se explican a fondo, se omiten fuentes o se manipula el contexto para favorecer ciertos intereses.

Estos mecanismos moldean la percepción pública, dando la impresión de que solo ciertas verdades son aceptables y desacreditando otras que son legítimas.

Casos que evidencian la manipulación

Al analizar ejemplos concretos, se observa un patrón claro:

•Noticias sobre corrupción corporativa o violaciones de derechos humanos vinculadas a actores poderosos son frecuentemente desacreditadas.

•Movimientos sociales críticos suelen ser marcados como “desinformación” sin que haya revisión profunda de los hechos.

•Los errores de verificación rara vez se corrigen públicamente, mientras que los fallos de otros medios críticos se amplifican como prueba de “falsedad”.

Cómo detectar verificación manipulada

El público puede aprender a identificar estas manipulaciones con criterios simples:

1.Analizar financiamiento y vínculos: ¿Quién paga y qué intereses protege?

2.Revisar la metodología: ¿Explican paso a paso cómo llegaron a la conclusión?

3.Comparar patrones entre verificadores: ¿Se respaldan unos a otros sin cuestionamiento?

4.Contrastar con fuentes independientes y datos originales: documentos, estadísticas y testimonios.

5.Observar consistencia histórica: ¿Cambia la definición de “falso” según convenga al poder?

Conclusión: despertar crítico

No podemos delegar nuestra percepción de la verdad en empresas que, en muchos casos, protegen intereses de poder y moldean la narrativa pública. La verificación de información, cuando se usa como herramienta política, se convierte en censura encubierta, más que en esclarecimiento de hechos.

El pueblo debe aprender a verificar por sí mismo, cuestionar incluso a quienes dicen “verificar la verdad” y reconocer los patrones de manipulación. Solo con pensamiento crítico y vigilancia ciudadana podremos desenmascarar estas redes de influencia y exigir transparencia real.

💡 Este artículo busca que cada empresa, cada periodista y cada verificador esté en el lugar que corresponde según sus acciones, y que la población deje de aceptar sin cuestionar lo que se presenta como “verdad oficial”.