domingo, 11 de enero de 2026

La Navidad no se compra: se defiende

 

La Navidad no se compra: se defiende

La Navidad no es solo luces, escenarios ni titulares llamativos. Tampoco debería convertirse en un escaparate donde todo vale si hay dinero de por medio. La Navidad, cuando es auténtica, se construye desde la verdad, la emoción y el compromiso con la gente.

En los últimos años hemos asistido a una deriva preocupante: eventos navideños sobredimensionados mediáticamente, sostenidos por campañas pagadas o intereses privados, que intentan imponer una narrativa que no siempre coincide con lo que realmente vive y siente el pueblo.

Porque no todo lo que brilla es Navidad.

Marketing frente a emoción

Se publican elogios, rankings y reconocimientos que no nacen de la calidad ni del respaldo popular, sino de estrategias de visibilidad cuidadosamente diseñadas. Se confunde impacto mediático con impacto emocional. Y no son lo mismo.

La verdadera Navidad no se compra.

Se trabaja.

Se cuida.

Y se comparte.

Hay eventos que emocionan, que reúnen a familias, que generan recuerdos y tradición. Y hay otros que, pese a venderse como imprescindibles, no logran conectar porque carecen de alma, identidad y arraigo real.

No todo merece el mismo reconocimiento.

No todo debe ocupar el mismo espacio.

El valor de no estar

En los Premios CILDUN no se premian campañas de marketing ni promesas. Se evalúan hechos, constancia, creatividad y, sobre todo, la respuesta de la gente. Por eso, no aparecer en un listado de nominados no es una injusticia: es una consecuencia.

La excelencia no se regala.

Se alcanza.

Y asumirlo también forma parte de crecer.

Un jurado protegido para proteger la verdad

El jurado de los Premios CILDUN está formado por personas vinculadas al mundo festivo y a distintos sectores sociales y empresariales relacionados con las celebraciones. Personas con criterio, experiencia y sensibilidad.

Su anonimato no es opacidad.

Es una garantía.


Se mantiene para evitar presiones, favoritismos, interferencias o manipulaciones. Para que nadie tenga que quedar bien con nadie. Para que el fallo sea libre, justo y honesto. Proteger al jurado es proteger la credibilidad del reconocimiento.

La Navidad pertenece a la gente

La Navidad no pertenece a unos pocos ni a intereses concretos. Pertenece al pueblo, a los barrios, a las familias, a quienes participan, visitan y sienten.

Cuando un evento conecta con miles de personas, cuando se convierte en tradición viva, cuando emociona sin artificios, eso no se puede fingir ni comprar. Eso se nota en la calle, en la conversación cotidiana y en la memoria colectiva.

Despertar no es atacar.

Es exigir calidad.

Es pedir honestidad.

Es recordar que la Navidad merece respeto.

Porque el pueblo ya no se conforma con luces vacías.

Quiere verdad.

Quiere emoción.

Quiere Navidad de verdad.

Artículo de:

Magazine Lanzarote 

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